martes, 7 de diciembre de 2010

Las Pastorelas en las festividades decembrinas


En las festividades decembrinas presenciamos todo tipo de manifestaciones artísticas: los villancicos, los nacimientos, la pintura y la elaboración de artesanías con base en la fecha más importante para el mundo cristiano: la conmemoración del nacimiento de Jesús de Nazaret. De igual manera observamos las tradicionales pastorelas, muchas de las cuales actualmente, son representaciones cómicas que alegran las fiestas y son casi indispensables para alegrar a los invitados de toda celebración navideña.

La historia de las pastorelas tiene siglos, cuya representación se ha transformado hasta llegar a lo que actualmente conocemos de esta puesta en escena.

La primera persona en concebir la idea de la representación de la natividad fue Francisco de Asís, en la Navidad de 1223, en la gruta de Greccio, Italia. Francisco representó al niño Dios con un muñeco puesto en un pesebre, y esta representación rústica fue transformada con el paso del tiempo hasta dar origen a la tradición de los nacimientos. Estos nacimientos, en los que los muñecos o figuras fueron sustituidas por gente de carne y hueso, se festejaban con cánticos y alabanzas tales como el Canto a las criaturas del mismo Francisco.

Desde el momento en que hay cantos y representaciones podemos decir que estamos en presencia de un espectáculo. Ya para los tiempos de la Conquista (y la conquista espiritual) los frailes franciscanos, encargados de evangelizar a los indígenas en las primeras etapas de la Colonia, empezaron a cultivar el arte sacro con una función pedagógica.

Con la idea de utilizar las artes escénicas como una manera efectiva de transmitir el conocimiento, fray Pedro de Gante pide a los poetas sobrevivientes de la corte de Moctezuma que escriban un himno náhuatl para honrar a la Virgen, en 1524. La cultura nahua estaba acostumbrada a los ritos escénicos religiosos, por lo que no fue difícil que se prestaran a las actividades de los frailes.

La Adoración de los Reyes Magos, ideada por fray Andrés de Olmos, puede considerarse como la primera pastorela compuesta en México. Fue escrita en náhuatl y contiene pasajes como el del rey Herodes, quien dice a los mensajeros de los Tres Reyes: "Id a darles la bienvenida; dadles el parabien de su llegada. Haya música, haya baile. Dadles honores, ponedles guirnaldas de flores..." logrando con ello -a través de la música, las danzas y las flores- arraigar la tradición en los indígenas.

En 1530 fray Juan de Zumárraga, primer Obispo de la Nueva España, expidió una ordenanza para celebrar una "Farsa de la Navidad gozosa de nuestro salvador". A partir de estos principios se han escrito muchos entremeses y coloquios, iniciados por los frailes franciscanos.
Ya para 1572 llegó a la Nueva España la Compañía de Jesús, orden religiosa que ejerció una amplia influencia en la educación del pueblo. Ellos fueron los principales impulsores de los coloquios. Pero el fervor indígena prevalece y sobrevive en la pastorela, de manera que en pleno siglo XVII se divide en tres tipos: la de las casas de la comedia (representada en teatros y con fines lucrativos); la de los indígenas (con un gran valor religioso y fuerza ritual), y la de los sacerdotes, creada como apoyo para la evangelización.

Posteriormente los autores profanos hacen composiciones menos apegadas a la tradición religiosa y comienzan a escribir textos con gran contenido popular, en los que se burlan tanto de las autoridades políticas y religiosas como de la sociedad aristocrática. Ésta es la estructura que usó José Joaquín Fernández de Lizardi para su famosa pastorela La noche más venturosa, escrita en 1821 y que se volvió un clásico. Asimismo, algunas pastorelas que hoy conocemos mantienen la festividad y sobre todo la burla. El México del siglo pasado vio nacer las pastorelas urbanas.
sepiensa

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